No mires atrás

Ningún conflicto bélico ha sido tan fascinante para el cine como la Segunda Guerra Mundial. Será porque el cine mismo tuvo que combatir en ella como arma de propaganda o como reportero. En las más atroces batallas, al costado de las ametralladoras solían instalarse las cámaras. Mientras se apilaban cadáveres en los campos, hubo alguien que no pudo resistir el poder de la escena y la registró en celuloide para nuestro dolor futuro. Es la guerra mejor documentada. Hilter seguirá por siempre descendiendo del cielo en “El triunfo de la voluntad” (1935) y los prisioneros judíos seguirán elevándose al cielo como humo desde los hornos de cremación.

Pero no hoy a hablarles de un documental sino de una ficción, posiblemente la más realista que ha inspirado esta guerra. El film soviético “Иди и смотри” (Idi i smotri, Come and See. 1985), última película dirigida por Elem Klimov. El “Apocalipsis now” ruso la llamaron algunos críticos, teniendo en mente a su película bélica arquetípica. Lo certero es que del libro del Apocalipsis se extrajo su título. “Y cuando el Cordero abrió el cuarto sello, y oí a una de las cuatro bestias decir como con voz de trueno: Ven y mira" (Apocalipsis 6:1 ). Parece una invitación pero de las que darías cualquier cosa por no haber recibido. Lo que tendrás que presenciar será la masacre de tu gente por el fuego de invasores que han decidido que no tienes derecho a existir sobre la Tierra.


El proyecto de “Come and See” se realizó en conmemoración de la contundente resistencia del pueblo ruso frente al invasor nazi. Pero nada más alejado a los dramas épicos y de exaltación ideológica del cine soviético de décadas atrás, Klimov, criticado ya de individualista por su entorno, optó por contar la historia al ras del suelo o hasta sumergido en el fango. Él mismo había padecido la guerra siendo niño y conoció ese sentimiento de horror extremo que es peor a tierna edad.

Su protagonista y punto de vista seria entonces un muchacho de 13 años. Al principio, Florya está motivado con la idea de unirse al ejército que está haciendo frente a los nazis. Para ser aceptado busca un rifle entre los soldados enterrados. Su madre le ruega que la mate a ella y a sus hermanas menores, antes de soportar perder a un hijo como perdió antes a su esposo. Pero no hace caso y se va con los soldados. En el ejército por su inexperiencia lo relegan a la retaguardia, conoce a una chica que también ha sido dejada atrás. En eso, aviones alemanes lanzan bombas y paracaidistas. Se quedan sordos por los explosiones. Escapan y juntos regresan al pueblo. En la casa de Florya no hay nadie, pero hay platos con comida aún caliente, o al menos así lo quiere creer el niño. La chica, en cambio, la vomita. A Florya se le ocurre que su familia puede estar en una isla cercana, pero en el recorrido no quiere aceptar que acaban de cruzarse con una pila de cadáveres recientes.


Florya intenta sobrevivir como puede, armado con su viejo rifle con el que aún no ha disparado ni un tiro. Al parecer, juega a su favor su corta edad y su apariencia insignificante, los nazis pueden no fijarse en él o masacrarlo junto al resto. Así confundido entre la gente, después de haberse topado con varios muertos en su camino, Florya observa a los nazis embriagados, por el alcohol y la certeza de que están aniquilando a un pueblo inferior, incendiar una cabaña llena de gente.

En la Unión Sovietica, Elem Klimov no era un cineasta que gozaba de la venia gubernamental. Su afán de explorar la ironía, su actitud irreverente y su inclinación por privilegiar al individuo sobre la colectividad, no hizo más que condenar sus primeras películas al exilio de los archivos y Klimov fue confinado a trabajar en televisión. Al gobierno soviético, que se tomaba a si mismo muy en serio, no le hizo nada de gracia las parodias a la burocracia en "Welcome, or No Trespassing" (1964) y "The Adventures of a Dentist" (1965). Su siguiente intento fue “Agony” (1975-81), un proyecto muy ambicioso que le demandó varios años de investigación sobre Rasputín y el zar Nicolás II. El resultado también fue a parar a los anaqueles estatales. Su estreno se había previsto para el 60avo Aniversario del Octubre Rojo, por lo que no podía permitirse para tal celebración la figura de un zar humanizado que gustaba tomar vodkas con los amigos y garabateaba pinturas sin talento. Pero fueron especialmente inauditas las escenas con las famosas orgías montadas por Rasputín. Tuvo que pasar más tiempo hasta que el siguiente proyecto “Come and See”, bajo un gobierno más tolerante, por fin obtuviera las palmas oficiales. Después de este único éxito, Klimov perdió total interés en hacer películas y aceptó un cargo burocrático como Secretario de la Unión de Cineastas. Murió en el 2003, a los 70 años.


Después de ver “Come and See” no es difícil imaginar el gran desgaste emocional que debió haber significado para quienes participaron en ella. Persiguiendo un realismo absoluto, Klimov no contrató a ningún actor profesional, la cinta está hablada en bielorruso y el uso del Steadycam es contaste, conservando el punto de vista de los personajes. Incluso se utilizaron municiones de verdad (!) en algunas escenas. Pero lo que más dejará huella en todos aquellos que vean esta película, son las penetrantes expresiones de horror del protagonista, Aleksei Kravchenko. Es notable cómo el rostro de un niño de 13 años puede tornarse tan envejecido, tan pasmado de angustia. Ahora mismo hay miles de rostros doblegados por el dolor en el mundo real, pero que Kravchenko, sin ninguna experiencia previa como actor, lo haya logrado para la ficción es más que destacable. Pero vale mencionar que hubo un truco aquí que no está relacionado con maquillaje, sino con hipnosis. El actor fue sometido a cierta sugestión hipnótica para ayudarlo a ensombrecer su rostro hasta niveles poco vistos.

Hay una idea perturbadora en el fondo de “Come and See” y que tiene que ver con la niñez o con su falsa inocencia en tiempos de guerra. En algunos pasajes se hace referencia a los niños como una temida amenaza del futuro. Cuando los campesinos están encerrados en la cabaña que va a ser incendiada, un soldado nazi les propone un macabro intercambio: “pueden salir si dejan a los niños atrás”. En otro momento, los nazis dejan con vida a una anciana: “tu vas a vivir para que des a luz a más bebes bolcheviques”, le dicen, cuando es obvio que esa mujer no puede reproducirse más. Incluso el extraño final de la película, del que no daré detalles, parece suceder en la mente del protagonista, otro niño. Una fantasía motivada por la rabia y la impotencia. El sueño imposible de que aquel niño que alguna vez fue Hitler nunca haya existido, que una bala perdida haya cumplido con corregir la Historia a tiempo.


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11 comentarios:

ethan dijo...

La tengo ahí, en la estantería. La veré pronto. Tiene una pinta estupenda. Como tu blog.
Saludos!

Guile dijo...

Tal vez sea el día, pero se me hace más perturbadora que las películas perturbadoras de la tetona... vamos a darle un vistazo, saludos!

MACARIO dijo...

Eso sin mencionar que es la guerra que HIZO a los Estados Unidos lo que ahora son y por lo tanto, la guerra favorita de Hollywood.

Luis E. Froiz dijo...

No deja de ser curioso el ver como las producciones soviéticas de los años 80, ya mostraban el descontento con el régimen comunista, tendiendo cada vez más hacia un individualismo y una crítica más evidente. Y sobre todo, con esto, ver que no es una rotura tan drástica, sino una evolución paulatina.
Y resaltable también el dato que das sobre los últimos años de Klimov, formando parte de la burocracia, con lo cual en cierto modo contrariando al espíritu que lo caracterizaba antes.

giLiXiTa dijo...

Hola!!

Permíteme presentarme soy Gillian administradora de un par de webs, visité tu portal y está interesante, tienes temas muy buenos y el diseño me gusta. me encantaría poner un link de tu web en mis sitios y así mis visitas puedan visitarlo también. si estás de acuerdo no dudes en escribirme

Éxitos con tu blog.

Gillian Silva
gilixitana@hotmail.com

charro dijo...

Le ganaste a Ebert, Andrés:

http://rogerebert.suntimes.com/apps/pbcs.dll/article?AID=/20100616/REVIEWS08/100619989/1004

Ivan Ignacio dijo...

muy bueno, esperamos la de junio adeudada (que julio traiga 2)

Alonso dijo...

Me gustó lo poco que he leido de tu blog. Pasaré más seguido.

Te veía cuando trabajabas en la Dirección de Cine y TV junto con Veronika y... (¿cuál era el nombre de la chica que trabajaba con Mario?)..mientras yo asistía a un taller.

Sería bueno leer tus impresiones sobre algunas obras de Bertolucci.
Adiós.

Anónimo dijo...

En julio haré todo lo posible para que vengan dos.
De bertolucci estoy que quiero hablar de "La estrategia de la araña", dicen que es extraña,pero todavia no la veo.
saludos y gracias por leer

andres

prolapso dijo...

Tremenda película. Como los campos Tarkovskianos por los que corre el protagonista.

Candidatos Alcaldía 2011 dijo...

Una película estremecedora vista desde los ojos de un niño, el terror y el miedo que siente, solo y perseguido por soldados. Relata la lucha por la supervivencia, como lograr salir de un infierno, que le rodea y vive en si mismo.

Las paranoias que sufre a lo largo de su ¨aventura¨ y los distintos personajes, a cada cual mas oscuro y aterrador, que se irá encontrado en su camino.
Una película que narra la crueldad y brutalidad que cometió el ejercito nazi, llevado a la pantalla en su máximo esplendor de violencia sangrienta.
Una película no apta para todo el mundo, pues contiene escenas realmente aterradoras, realmente brutales. Pero sin dudas es todo un himno a la nobleza de los que lucharon por su tierra y contra el ejercito de un tirano.
Magnifica película. Cinematograficamente, contiene una fotografía espectacular, y su banda sonora es muy digna de ser escuchada. El papel del chico protagonista es esplendido, muy bien actuado por su artista, realmente encarna la piel de su personaje y se luce en un registro atemorizante.
Impactante, una joya de lo poco conocido, pero con gran talento y belleza.

Un saludo.